domingo, 17 de abril de 2011

Luna llena...

La luna tiene un plan para todos...ojalá supiera cuál es para mí....

Música

martes, 12 de abril de 2011

Algo está fallando...

Creo que no está funcionando, no me entiendes, no te entiendo...

Me estoy cansando de verlo todo rosa cuando es gris, me estoy cansando de tener paciencia y dejar que las cosas sucedan...

O tal vez, las cosas están sucediendo...


viernes, 8 de abril de 2011

Quiero contar una historia...

Quiero...

Quiero inventar un personaje...

Un personaje torturado, ciego, un personaje que el mundo recuerde y no entienda...

Un personaje con olor a lavanda y misterios inexplicables que nunca se desifren...

Un personaje que tome su forma, que alucine sin control en la marea del mundo irreversible y sórdido del pasado...


Quiero contar la historia de un hombre...no, de una mujer, porque nunca podré pensar como hombre...

Una historia en el que mi personaje principal sea esquivo, rompe huevos, con objetivos y sin salida...

Quiero que no sea hermosa, que sea real y confusa, que me haga perderme entre las letras que la forjan...

Quiero un personaje que tenga en ese armario de disfraces del que hablan, un sin fin de lentejuelas, texturas, colores y sabores que desquisien al que se acerca...

Quiero en ella la fuerza del odio y la alegría de la indiferencia...


Quiero...

Quiero crear un personaje...

Un personaje que sea el otro lado de mi inocencia...

jueves, 7 de abril de 2011

Estas muriendo...

Te voy soltando, a pedacitos...

Como arena te caes de mis manos, te disuelves en el mar y desapareces entre las olas revolcadas del destino...

Desapareces cada vez que te miro...

Tu eco se escucha desde la tormenta añeja que me dejó un latido...

Y te veo pasar como quien oye llorar a un niño, un niño que viaja sin sentido, habiendo perdido su camino...


Te mueves por el laberinto y no sabes lo que estás buscando, lo que te hace latir, sólo ves los espejos que te reflejan a tí y tus días, a tí y tus pensamientos, a tí y tus sentimientos...


Me estás perdiendo, te estás perdiendo... o tal vez tú te estás encontrando y sólo yo te estaba buscando...


Yo no me pierdo, sólo sigo mi camino y mientras mi escalera se bifurca hacia otro cielo, tú no te percatas de que existo...

martes, 29 de marzo de 2011

Feliz cumpleaños a mí...

Era demasiado temprano, ni siquiera había amanecido y yo estaba dando vueltas en la cama, sin sentido, con recuerdos, sin memoria, entumecida del dolor de mi tristeza... No desayuné y con el estómago vacío y las ansias porque todo mundo olvidara mi cumpleaños, salí a correr por el vecindario...

Los colores eran grises, nada parecía tener vida, los árboles parecían bailar en cámara lenta, todo parecía estar paralizado, ni siquiera los perros me miraban al pasar, todo lucía tan oscuro... Pensé que era un día perfecto para mi cumpleaños, tan lúgubre como yo me sentía... Anduve por ahí hasta que la luz del sol apareció y el sudor chorreó por mi cuello como sangre espesa que resbala por un cuerpo gélido de muerto.

Decidí estar fuera todo el día y meterme a la ducha del gimnasio. Nadie conocido, ni siquiera la chica de la recepción parecía la misma y con trabajo miró hacia donde yo estaba cuando le mostré mi credencial, parecía enclavada en sus sueños de adolescente.

Algo parecía no andar bien, ni siquiera la señora que vende flores en la esquina de mi camino parecía estar de buenas, y mira que a pesar de sus 90 años de edad, siempre sonríe y saluda a cualquiera que pase y para nada con afán de vender.

No era un buen día y definitivamente en ese momento no sentía que fuera una buena vida la mía... Mi cabeza daba vueltas como si me hubiera subido a un tren, que despavorido de miedo, había acelerado sin control alguno.


Era mediodía y pese a mis ganas de que nadie me llamara para felicitarme, sentí cierto descontento porque mi teléfono no había sonado y la red parecía volverse loca cuando estaba cera; así que no tenía idea si el mundo se había puesto de acuerdo para no darme al menos una felicitación de cumpleaños.

En la oficina, todo mundo estuvo fuera por la mañana, algo extraño porque siempre salen por la tarde, sólo la señora de la limpieza se afanaba en dejar todo impecable, aprovechando que nadie la molestaba o andaba por ahí dando vueltas dejando las marcas de sus zapatos en el piso recién trapeado. Ni siquiera ella me miró, al menos para saludarme, de hecho saltó mi lugar como si le diera vergüenza mirar que era la única que entorpecía su soledad...


Comer sola, hablar sola, estar sola...en mi cumpleaños...vaya que era un día pésimo... Mi cabeza seguía dando vueltas, me tronaba a cada movimiento que hacía...en el parque parecía que la felicidad reinaba, niños jugando a bomberos, perros persiguiendo papalotes, madres cuidando carriolas...y hoy, nadie parecía notarme...


Había decidido no volver al trabajo, si querían sorprenderme después de la comida con un pastel ¡que se quedaran con su sorpresiva dulzura tardía!.


Mirar tiendas, pasear despacio, con paso lento y torpe, me estaba desvaneciendo entre mi tristeza y mi melancolía...los recuerdos comenzaron a agolparse en mi mente, mis cumpleaños de la infancia, con payasos y piñatas de colores, mis regalos de cumpleaños...mi muñeca blanca...

El último cumpleaños no había sido tan malo, un viaje a California había distraido mi melancolía...mi eterna melancolía...habemos quienes nacemos para vivir en ella, para ella, por ella...eso no es vida...esto no es vida...

De pronto, de la nada, el cielo se oscureció y comenzó a llorar, una tormenta helada, como hacia mucho que no veía, caía sin tregua... Estaba tan cerca de mi casa y tan lejos al mismo tiempo para resguardarme, que me sentí helada, atemorizada; corría como loca entre las calles esperando que las gotas no me tocaran, me ardía el cuerpo, la cabeza me pesaba y la ansiedad recorría mis nervios. Las gotas me quemaban, eran como hormigas picando con saña mi piel, mi cabeza empapada de agua no dejaba de palpitar y en un instante sentí que toda esa lluvia se espesaba, la sentía sobre mi rostro, sin que escurriera, espesa, pesada... Regresando a casa con la cabeza aturdida y el corazón sobresaltado cerré la puerta detrás de mí y sorprendida encontré mi departamento lleno de sangre...el piso chorreaba sangre...espesa...pesada...

Entonces comprendí, anoche mi vida era tan triste e insignificante, que aquella pistola que cargaba mi abuelo y mi madre me había heredado, había servido para disparar en mi cabeza...

domingo, 27 de marzo de 2011

Música...

Sí, otra vez en mi cabeza...